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La Semana Santa es una de las fechas más importantes
del Calendario Cristiano, en ella se conmemora el misterio
de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús,
dogmas de fe de esta religión. Navidad y Semana Santa
fueron instituidas desde hace ya largos siglos para recordar
los más notables episodios de la vida de Jesucristo
y son lapsos de gran significación en la cultura popular
latinoamericana y en general en la de todos los países
de tradición católica. Ambos ciclos son precedidos
por temporadas de preparación con prescripciones especiales
que reciben los nombres de Adviento -la que precede a la Navidad-
y Cuaresma, las siete semanas o cuarenta días que anteceden
a la Semana Santa.
La vinculación de los países americanos con
la civilización o cultural occidental comienza a partir
del proceso de conquista y colonización de América
por los europeos. El Cristianismo, entre los siglos V y XI
de nuestra era se difundió por todo el continente europeo
al que había penetrado como culto minoritario procedente
del Cercano Oriente; llegando a convertirse en religión
oficial del vasto Imperio Romano del cual formaba parte España,
país de donde procede el principal aporte cultural
europeo a nuestro continente. Esta nación, cuando se
produce el descubrimiento de América, acaba de recuperar
la totalidad de su territorio parcialmente ocupado durante
siete siglos por los árabes, atribuyendo la victoria
de los ejércitos del norte del país a la poderosa
ayuda de la religión cristiana.
Simultáneamente con la recuperación del último
bastión ocupado por los árabes, se produce el
descubrimiento de América en 1492. Fue entonces un
objetivo político para la Corona Española, a
la que se adjudicaron las tierras recién descubiertas,
la difusión de la religión cristiana en los
territorios ultramarinos, y así lo establece claramente
en su testamento la Reina Isabel la Católica: "Cuando
nos fue cedidos por la Santa Sede Apostólica, las Islas
y Tierra-Firme del Mar Océano, descubiertas y por descubrir,
nuestra principal intención que al mismo tiempo que
le suplicamos al Papa Alejandro Sexto de buena memoria que
nos hizo la dicha concesión, de procurar inducir, y
traer los pueblos de ellas, y los convertir a nuestra Santa
Fe Católica, y enviar a las dichas islas y Tierra-Firme,
Prelados y Religiosos, Clérigos y otras personas doctas
y temerosas de Dios para instruir a los vecinos y moradores
de ellas a la Fe Católica y las doctrinas y enseñar
buenas costumbres, y poner en ello la diligencia debida, según
más largamente en letras de la dicha concesión
se contiene".
La Iglesia Cristiana en América se encontró
frente a una situación en cierta forma parecida a la
hallada siglos antes en Europa continente al que penetró,
como antes indicado, como culto minoritario; la de adecuar
la doctrina cristiana a las prácticas rituales propias
de los nuevos territorios. Muy eficazmente, como antes los
había hecho en Europa, se adaptó a las condiciones
existentes con un éxito notable que aún hoy,
después de haber transcurrido cinco siglos del contacto
entre dos mundos totalmente disímiles, puede medirse
si tomamos en cuenta la importancia y vigencia de la religión
en los países latinoamericanos y el sincretismo que
ha adquirido. En cada uno de ellos, en mayor o menor grado,
vinculados o no a las actividades oficiales de la Iglesia,
la mayoría de la población comparte creencias
religiosas católicas, es decir, la religiosidad popular,
especifica de la cultura tradicional, por lo menos en Guatemala.
Muchas
de las estrategias probadas por haber sido usadas en Europa
fueron empleadas en América como medio de adoctrinamiento.
Entre las más importantes y efectivas podemos citar
la incorporación de configuraciones culturales procedentes
de las culturas americanas y posteriormente de las africanas
para propiciar la participación de la población,
la incorporación de música y danzas a las ceremonias
y procesiones para atraer al pueblo a los templos, la realización
de representaciones teatrales en las que se dramatizan los
misterios o dogmas de la religión, entre otros. Estas
acciones, empleadas de manera semejante a como antes se había
usado en los diversos países europeos para ilustrar
sobre estos temas a una población con alto porcentaje
de analfabetismo, han sido efectivas para transmitir los conocimientos
deseados.
Por este importante lugar que ocupó la religión
durante el proceso de colonización de los países
latinoamericanos, aún el calendario oficial, de fiestas
establecidas en ellos desde este período está
ajustado a las efemérides religiosas, en las cuales
ocupa puesto importantísimo la Semana Santa, que se
denomina también Semana Grande o Semana Mayor. Según
San Juan Crisóstomo recibe este nombre... "porque
en ella se conjugan los grandes misterios de la religión
católica, y se instituye la Eucaristía, el sacerdocio
y la esencia de la Cristiandad".
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