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Fiesta de viejo abolengo en la tradición popular guatemalteca,
marca el final del ciclo de las fiestas de Nochebuena y Navidad.
Según la tradición oral, este día la
Virgen sale a recorrer las casas de la ciudad en donde se
ha construido un nacimiento, "para echar su bendición
y bajar del cielo a darle de mamar al Niño Dios y a
todos los niños pobres".
Por otra parte, la Virgen de Candelaria está muy ligada
a la historia oral de nuestra ciudad, abundan las leyendas
en donde ella es elemento central. En los labios de los moradores
de los viejos barrios de la Nueva Guatemala de la Asunción,
la que se narra a continuación forma parte de esta
centenaria tradición:
"La parroquia de la Candelaria era muy sencilla
antes, en tiempos de Rafael Carrera. Por aquellos años
se peleaba contra El Salvador. Carrera pidió
a la Virgen de Candelaria que le ayudara en la guerra;
y le prometió que si le ayudaba a ganar la construiría
un templo digno de ella. Carrera empezó la campaña,
pero en los primeros combates la suerte no lo acompañó,
y el ejército salvadoreño lo batió
en retirada. Desesperado Carrera imploró a la
Virgen de Candelaria nuevamente y con mayor fervor.
Cuando estaban en la batalla más grande, apareció
de reprente una joven que le infundía aliento. Entonces
el ejército guatemalteco arremetió con más
brío al salvadoreño, hasta hacerlos entrar en
retirada a su territorio y declarase vencidos. Fue así
como Carrera le levantó el templo a la Virgen de Candelaria
que tenía en medio de sus torres un reloj".
El punto de partida del relato se puede situar tentativamente
en la segunda mitad del siglo XIX. La acción a que
hace alusión el motivo de la leyenda no es otro que
la batalla de La Arada, librada el 2 de febrero de 1851 entre
los ejércitos aliados de El Salvador y Honduras y el
de Guatemala, en la cual venció el último mando
del General Rafael Carrera.
En la historia de Guatemala esta batalla señala un
hito importante: la consolidación del régimen
conservador en el poder y la hegemonía que Guatemala
adquirió sobre los otros países del área
centroamericana. Después de 1851, los conservadores
permanecieron en el poder hasta junio de 1871. Por otra parte,
hay que tomar en cuenta que este régimen, encabezado
por Rafael Carrera y llamado de los 30 años, marca
en Guatemala un retorno en todo sentido y en todos los niveles
a los patrones coloniales españoles y criollos. Basta
mencionar que la Universidad de San Carlos volvió a
regirse por las constituciones aprobadas por el Rey Carlos
II en 1676. Sin embargo, esta dictadura no fue más
que la resultante, además de otros factores, de un
modo de producción particular basado en el cultivo
y la exportación de un solo producto: la cochinilla.
Es necesario entonces, conocer el ambiente de esta época
para entender estas leyendas populares.
El pensamiento conservador colonial se intuye en los rasgos
de esta leyenda histórica. Tiene la Virgen de Candelaria,
un poder sobrenatural, al que se tiene que recurrir para lograr
éxito en una actividad humana. El parangón con
la mentalidad del español del siglo XVI no es ociosa
ni discrepa del todo con el relato trascrito: por entonces
también Nuestro Señor Santiago y otros poderes
sobrenaturales contribuían a obtener el triunfo sobre
el enemigo.
La fiesta de Candelaria rememora la presentación del
Niño Dios al templo, al cual fueron sus padres, José
y María, a los 40 días de nacido, para cumplir
con lo estipulado por la ley, de que el hijo primogénito
debía ser llevado al templo para ofrecerlo a Dios.
Por este motivo, es importante, es importante que todos
los padres lleven a sus hijos, no sólo al primogénito,
a presentarlos al templo, como José y María,
aunque ellos no estaban obligados a cumplir, puesto
que se trataba del Hijo de Dios, pero acataron la ley,
para darnos un ejemplo de obediencia. Según el
decir popular, para este día es costumbre dejar
cerca del altar siete monedas de un centavo, para que
sean bendecidas. Así en todo el año no
faltará el dinero.
También, de acuerdo con la tradición,
hoy es el último día para quitar los nacimientos,
pues se concluye el ciclo de las tradiciones populares
navideñas que se inició el 7 de diciembre
con la quema del diablo. La Virgen de Candelaria tiene
una gran devoción entre la feligresía
guatemalteca así como la Imagen de Cristo Rey
reconocida por sus milagros y sale en majestuosa procesión
el Jueves Santo.
Como toda actividad religiosa, alrededor de ella está
la costumbre popular, y debido a la gran afluencia de personas,
especialmente de los padres de familia quienes llevan a sus
hijos para que les bendigan; las ventas de comida y de otras
artesanías no pueden faltar.
Por ello, en el atrio y el costado del templo, se observan
algunas ventas populares o champas, en las que se pueden
comprar dulces de coco y matagusanos de Comalapa; panitos
de feria, de Chimaltenango; melcochas de Guatemala;
y en general golosinas como buñuelos, torrijas
y garnachas. Además, los siempre bien gustados
chupetes y los ataviados forlones, juguetitos de la
infancia que en poco han variado su fabricación.
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