San Bartolomé Becerra fue fundado a fines del siglo
XVIII por el caballero español don Bartolomé
Becerra. Se encuentra al sur poniente de La Antigua Guatemala
(conocida entonces como la Ciudad de Santiago de Guatemala),
y a dos kilómetros de dicha ciudad por carretera
asfaltada.
Su altura sobre el nivel del mar es de 1,535 metros. Su
población aproximada es de 2,500 habitantes. Esta
aldea goza de clima templado durante todo el año.
Sus habitantes profesan en gran mayoría la religión
católica, existiendo otros que profesan otras religiones
de distintas denominaciones.
Entre sus habitantes cuenta con magníficos agricultores,
artesanos y algunos profesionales.
San Bartolomé Becerra cuenta con excelentes fincas
cafetaleras entre ellas: Retana, El Pirú, Santa Teresa
y La Margarita.
Sus principales productos son: café, maíz,
fríjol; verduras, frutales, flores, etc., de magnifica
calidad.
Entre sus artesanía: muebles tallados en maderas
finas y tejido típicos de excelente calidad.
Cuenta con los principales servicios públicos esenciales:
agua potable, drenajes, alumbrado eléctrico, vías
de comunicación, etc.
En su jurisdicción existen algunas lotificaciones
y condominios. Es la Plazuela El Conquistador, por acuerdor
del Muy Noble Ayuntamiento se construyo una escuela.
Al oriente de la plazuela se yergue la iglesia, construida
bajo la advocación del apóstol San Bartolomé
que, en distintas épocas ha sido reconstruida y modificada
en su estilo original en virtud de los daños que
ha sufrido con los terremotos de 1717, 1773, 1917-1918,
1942 y finalmente el 4 de febrero de 1976. En esta oportunidad,
al ser reconstruida se amplio su interior, se construyó
un nuevo campanario al costado sur de la fachada; finalizados
los trabajos fue puesta al servicio del culto religioso
el 25 de mayo de 1980, ante el júbilo de sus feligreses.
Frente a ella, se levanta una bella cruz tallada en piedra
maciza, donada por la familia Gómez Quiñónez,
el 16 de agosto de 1895, posiblemente con ocasión
del estreno de la iglesia de San Bartolomé destruida
en 1773.
Su fiesta titular se celebra el 24 de agosto con actos
religiosos, culturales, deportivos, sociales y populares.
También es digno de citarse la solemne procesión
de la consagrada imagen de Jesús Nazareno de la Caída
que tiene lugar el quinto domingo de cuaresma, que constituye
una de las más sobresalientes de Cuaresma y Semana
Santa. La singular escultura de Jesús Nazareno de
la Caída, se debe al notable artista antigüeño
don Pedro de Mendoza, quien la esculpió en 1740,
para la capilla del colegio mayor "San Jerónimo"
de la orden mercedaria, siendo allí donde se inició
su culto religioso, allí permaneció hasta
la ruina de la Ciudad de Santiago de Guatemala, ocurrida
en 1773. cuando la familia Arroyo compró esa propiedad,
trasladó la magnífica escultura de Jesús
Nazareno de la Caída a la finca Retana de su propiedad
que, al ser vendida dicha finca al entonces ministro de
guerra don Martín Barrundia, también se quedó
con la venerada imagen Nazareno; mas al emigrar los nuevos
propietarios a otro lugar, optaron por donarla a su mayordomo
don Cayetano Escobar que, al morir, la cede a la ermita
de la aldea de San Bartolomé Becerra, de donde salió
procesionalmente por primera vez el quinto domingo de cuaresma
de 1905, recorriendo únicamente las calles de la
aldea y finca "Retana"; años más
tarde, se extiende a las principales calles de La Antigua
Guatemala.
El 5 de abril de 1987 la venerada imagen de Jesús
Nazareno de la Caída de la iglesia de San Bartolomé
es solemnemente consagrada por el Ilmo. Y Revdmo. Mons.
José Ramiro Pellecer Samayoa, Vicario del Departamento
de Sacatepéquez.
Es de observar que en jurisdicción de la finca "Retana"
y a orilla del río "Guacalate" o "Magdalena"
que correo de norte a sur, aún podemos admirar las
ruinas de la iglesia de San Andrés Deán, pequeña
población que fundó el Bachiller y Pbro. don
Juan Alonso, de la Orden de Santiago, provisor y Deán
de la S.I. Catedral de la Ciudad de Santiago de Guatemala,
hacia el siglo XVIII.
Después del terremoto del 29 de julio de 1773 sus
vecinos emigraron a distintas poblaciones del interior del
reino, quedando únicamente como testigo de entonces
las ruinas de su iglesia que, con los terremotos posteriores,
se ha ido destruyendo aún más. |