La aldea de San Felipe de Jesús fue fundada en el
siglo XVII por disposición del Muy Noble Ayuntamiento
de la entonces metrópoli del reino de Guatemala,
Santiago de Guatemala, hoy la Antigua Guatemala; en el valle
que está al pie de las colinas de "El Rejón",
a dos kilómetros al norte de la ciudad colonial estando
unida a ella por excelente carretera asfaltada.
Su altura sobre el nivel del mar es de 1,535 metros. Su
población se estima en más de 2,500 habitantes.
Goza de un clima templado y agradable, durante casi todo
el año.
Sus habitantes profesan en su mayoría la religión
católica, algunos profesan otras religiones de distinta
denominación.
Entre sus principales fincas cafetaleras pueden citarse:
La Quinta y La Folié.
Sus hospitalarios habitantes se dedican a la agricultura,
existiendo además excelente artesanos y algunos profesionales.
Entre sus principales productos agrícolas están:
café, maíz, fríjol; verduras variadas,
flores y frutas de diversas clases; entre su artesanía;
muebles tallados en maderas finas y objetos zoomorfos de
barro cocido de muy buena calidad.
Cuenta con todos los servicios públicos necesarios:
agua potable, alumbrado eléctrico, vías de
comunicación, transporte, teléfonos, etc.
En su amplia plazuela se encuentra una hermosa fuente colonial
(siglo XVII) y al norte de la misma, su Auxiliatura donde
funcionan otras oficinas de servicio comunal; al oriente
y al poniente, un moderno mercado de artesanías,
comedores y otros centros comerciales. Su comercio lo hace
con la cabecera departamental y la capital.
Además, la aldea cuenta con una escuela rural mixta
y en su jurisdicción se construyó el moderno
Hospital Nacional "Pedro de Betancur" que fue
inaugurado en 1991 y que comenzó a funcionar un año
más tarde; esta institución de servicio social
sustituyó al anterior de La Antigua Guatemala destruido
con el terremoto del 4 de febrero de 1976; construido al
sur oriente de la aldea en el terreno de aproximadamente
siete manzanas, cedido por el Muy Noble Ayuntamiento al
Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social en
1972.
Los primero vecinos que se establecieron en este valle,
en el siglo XVII, construyeron un modesto oratorio pajizo
que en 1760 fue consumido por un incendio, salvándose
milagrosamente las imágenes de San Felipe apóstol,
patrono del oratorio, así como la milagrosa imagen
del Santo Cristo Yaciente, entre otras; a iniciativa del
presbítero don Manuel Francisco Barrutia, en 1819
se procedió a construir un nuevo oratorio en el mismo
solar y un año más tarde, en 1820, se inauguró
y fue puesto al culto religioso, ante el regocijo de los
fieles y vecinos de la aldea.
En 1867, considerando que el mismo era insuficiente, a
propuesta del Presbítero don Manuel Leal se construye
una iglesia más formal y más amplia, de calicanto,
estilo barroco, mejorando su atrio con la construcción
de pilastras y colocando una hermosa verja de hierro que,
con mucha pompa se puso al servicio religioso, estrenándose
el 28 de agosto de 1870.
En 1923, el artesanado de la iglesia se encontraba muy
deteriorado y sus muros muy dañados por los terremotos
de 1917-1918, motivo por el cual, a iniciativa del padre
español don Pedro Guitart, se procedió a demoler
el templo, quedando en pie sólo el presbiterio; se
inició la construcción de uno nuevo, modificando
su estilo barroco por gótico, encargándose
la construcción al maestro don Federico Muñoz,
quien en 1930 la entregó debidamente terminada. El
nuevo santuario de San Felipe de Jesús, sufrió
serio daños con los sismos de 6 de agosto de 1942
y aún más con el terremoto del 4 de febrero
de 1976, en esta ocasión sólo logró
salvarse la fachada y el presbiterio. El capellán
del santuario, Pbro. don Alfredo Sobalvarro y Conde, propuso
y organizó un comité pro reconstrucción
del santuario, quedando integrado por don José Humberto
Rosales Arriola, como presidente; profesor César
Amilcar Campagnac Rosales, Vicepresidente; señora
Alma Rosa Flores de Rendón, secretaria; señor
Manuel Antonio Flores Romero, tesorero; señor Andrés
Toledo Alvarez, protesorero; y vocales: señores Marco
Tulio España Menchú, Tranculla Bonatti de
Castañeda y Otto Asmus Laguardia. Gracias a su actividad
y a la valiosa colaboración de instituciones del
Estado y privadas, así como de vecinos y devotos
de la consagrada imagen Yaciente del Santo Cristo, se inició
la obra de reconstrucción y ampliación en
1978, quedando terminada al 30 de noviembre de 1984.
La obra ofrece algunos cambios anteriores interiores, tales
como: ampliación y sustitución de la bóveda
ojival, por una de medio punto cubierta de lámina
de duralita; se suprimió la cúpula del crucero;
las puertas de las capillas laterales que daban acceso al
interior del templo, por la parte norte y sur; se trasladaron
al poniente de las mimas.
El 1 de diciembre de 1984 constituyó día
de fiesta para vecinos y devotos de la consagrada imagen
del Santo Cristo Yaciente de San Felipe de Jesús
con motivo de la solemne consagración del Santuario
y el Altar Mayor, impresionante ceremonia que estuvo presidida
por el Nuncio de su Santidad Juan Pablo II, Exemo, e Ilmo.
Mons. Oriano Quilici, con asistencia de Monseñor
Próspero Penados del Barrio, arzobispo de Guatemala;
Monseñor Angélico Melotto, obispo de la diócesis
de Sololá; el Presbítero Alfrero Sobalvarro,
rector del santuario, y religiosos mercedarios; como invitados
de honor: el general Oscar Humberto Mejía Victores,
jefe de Estado, y su distinguida esposa; miembros de su
gabinete, distinguidos diplomáticos de Alemania acreditados
en nuestro país, hermandades religiosas, así
como millares de fieles. Seguidamente se procedió
al traslado de la consagrada imagen del Santo Cristo Yaciente
que, desde 1976, estuvo provisionalmente expuesto al culto
religioso en un modesto oratorio construido en la plazuela
de la aldea, siendo devotamente colocado en su hermosa urna
de metal, estilo gótico, que en 1980 donara a la
milagrosa imagen yaciente de Cristo, don Guillermo Aguirre
Asturias, fiel devoto suyo; urna que en 1924 fue colocada
sobre una base de mármol donada por don Moisés
de León Letona, y años más tarde, el
Sábado Santo 14 de abril de 1973, enriquecida con
cuatro hermosos vitrales traídos de México,
D.F., que ostentaba la imagen de los cuatro evangelistas:
Mateo, Marcos, Lucas y Juan; dos de ellos donados por doña
Rosa Hernández v. De Godoy y los otros dos por la
familia Roca Samayoa, devotos del Señor. Estos vitrales
fueron trasladados y colocados en la sacristía del
santuario al ser restaurado y remodelado el Altar Mayor
del mismo.
Otro hecho que reviste particular mención en los
anales de este santuario de la fe, es el haber sido elevado
a la categoría de vicaría episcopal el 27
de julio de 1986 por disposición de la venerable
Curia Eclesiástica, siendo nombrado para ocupar tan
delicado cargo, Monseñor José Ramiro Pellecer
Samayoa.
Entre las esculturas que veneran en dicho santuario de
la fe merecen citarse: la del apóstol San Felipe
de Jesús, escultura barroca de estofe policromado
del siglo XVII de autor anónimo; la del milagroso
Santo Cristo Yaciente que el 30 de agosto de 1670, los vecinos
de San Juan Perdido llevaron consigo al trasladarse el valle
del "Rejón" como ya se indicó. Es
una escultura barroca, tamaño natural, del siglo
XVII que, por la posición de la cabeza y las piernas
da la impresión que el artista anónimo que
la buriló, esculpió una imagen de Cristo Crucificado
y no yaciente, mas se tiene la idea que por lo incómodo
que resultaba su traslado, sus devotos vecinos optaron por
conducirlo en la forma que conocemos a la fecha; traslado
que los vecinos de esa región solicitaron al Muy
Noble Ayuntamiento de la Ciudad de Santiago, en virtud de
las plagas de langostas, según algunos cronistas,
que les hacía imposible la vida al destruir sus cultivos;
según otros, la plaga era de murciélagos;
ante esa situación el Cabildo de Santiago de Guatemala,
atendió su solicitud les cedió el terreno
necesario en el valle del "Rejón" para
aliviar su situación. El conjunto de la santísima
Virgen de Soledad, San Juan y Santa María Magdalena,
esculturas barrocas de la misma época, la escultura
de Jesús Nazareno, llamado del Milagro por los fieles,
otra escultura de la Santísima Virgen de Dolores,
todas estilo barroco del siglo XVII, y de autor anónimo.
Cuatro óleos de forma ovalada y también de
autores anónimos, correspondientes al mismo siglo.
En la historia de este santuario de la fe, también
merece citarse el solemne acto de consagración de
la milagrosa imagen del Santo Cristo Yaciente que estuvo
a cargo del Ilmo. Y Revmo. Monseñor Próspero
Penados del Barrio, arzobispo de Guatemala, el Jueves de
la Ascensión del Señor, 8 de mayo de 1986;
con asistencia de Monseñor Efraín Hernández
y Monseñor Eduardo Aguirre, capellán entonces
del Santuario de San Felipe de Jesús, y los religiosos
mercedarios. A tan importante ceremonia asistieron asociaciones
y hermandades religiosas del país y millares de fieles,
haciendo insuficiente el templo para contener a sus numerosos
fieles que llenos de júbilo y devoción participaban
en el mismo.
Entre las festividades religiosas que se celebran en este
santuario conviene hacer referencia a la romería
del Primer Viernes de Cuaresmas que data de 1921, siendo
una de sus iniciadoras las señora Justa Noriega,
fiel devota del Santo Cristo Yacente del santuario de San
Felipe de Jesús; desde entonces, según las
crónicas, durante todo el año y particularmente
el Primer Viernes de Cuaresma y Semana Santa, son millares
de peregrinos y romeristas que del interior del país,
México y Centro América se dan cita en el
santuario de la fe para rendir culto a la consagrada imagen
que, fuera del Viernes Santo, sólo sale procesionalmente
cuando alguna calamidad pública azota al país
y, como una excepción salió procesionalmente
el 30 de agosto de 1970, con ocasión de conmemorarse
el III centenario de traslación de la consagrada
imagen yaciente al templo, hoy en ruinas, de San Juan Perdido
(finca "Los Tarros") Santa Lucía Cotzumalguapa,
(Escuintla, actualmente) y donde se inició su culto,
al santuario de San Felipe de Jesús, siendo llevada
en hombros por sus devotos fieles en una artística
anda de 80 brazos; acompañado por millares de fieles,
hermandades y asociaciones religiosas.
En 1776, después de los terremotos del 29 de julio
de 1773, se tuvo la idea de trasladar la milagrosa imagen
del Santo Cristo Yaciente al nuevo asentamiento de la metrópoli
del reino - El Valle de la Ermita - pero pudo más
la fe de sus devotos que las órdenes oficiales y
para suerte de su pueblo, se salvó quedándose
en su santuario.
Otra de las festividades religiosas que se celebran en
el citado santuario, es la del patrono del templo, San Felipe
Apóstol, el 1 de mayo, con actos religiosos, culturales,
deportivos, sociales y populares. También la del
Jueves de la Ascensión del Señor, la del Hábeas
Christi y la Navidad, entre otras.
Quien por primera vez visita esta pintoresca aldea y si
es un poco observador, se preguntará por qué
el lugar lleva el nombre de un santo misionero de la orden
franciscana, San Felipe de Jesús, que nació
en México el 1 de mayo de 1572, hijo de padres españoles
que se habían establecido en la Nueva España,
México, pocos meses antes, y cuando contaba Felipe
21 años, encontrándose en Filipinas, a donde
se dirigió en busca de aventuras, ingresó
a la orden franciscana y cuatro años después,
el 5 de febrero de 1597, murió martirizado en la
isla de Nagasaki, Japón, dando así testimonio
de su fe; y el santuario del apóstol San Felipe,
discípulo de Cristo. La respuesta, consideramos obedece
a que el nombre de la aldea, a juicio del Muy Noble Ayuntamiento,
fue rendir homenaje a uno de los primeros santos nacidos
en el Nuevo Mundo, mientras que la iglesia acordó
dar el nombre del apóstol al templo del lugar; de
manera que esta aldea es uno de los pocos lugares del país
que ostenta dos nombres como un hecho curiosa.
Al visitar por primera vez esta aldea antigüeña,
estamos seguros que retornará a sus lares con la
esperanza de volver no sólo por el encanto natural
que la circunda y la hospitalidad de sus vecinos, sino por
la fe y devoción que la catolicidad centroamericana
y fuera de ella siente y vive en su corazón hacia
la consagrada imagen del Santo Cristo Yaciente. |