La pintoresca aldea de Santa Inés del Monte Pulciano,
jurisdicción de La Antigua Guatemala, en el departamento
de Sacatepéquez; se localiza al oriente de la ciudad
colonial, sobre una pequeña colina que es continuación
del Cerro de la Cruz, distante escasamente a un kilómetro,
300 metros de la misma y unida por excelente carretera asfaltada,
la misma que comunica a La Antigua Guatemala con la capital
del país. Su altura sobre el nivel del mar es de
1535 metros aproximadamente y su población de 1500
habitantes, todos ellos muy laboriosos, quienes se dedican
principalmente a la agricultura; cuenta además con
magníficos artesanos y profesionales.
Su clima es templado y agradable todo el año. Sus
habitantes son alfabetos en un 80% y profesan la religión
católica, existen quienes profesan otras de distinta
denominación en mínima parte.
El principal cultivo de la región es el café,
de excelente calidad; le siguen en su orden el maíz,
frijol y árboles frutales propios de la región.
El río Pensativo, afluente del río Guacalate
o Magdalena, corre de oriente a occidente, atravesando la
finca "La Chacra".
Santa Inés del Monte Pulciano fue fundado hacia
mediados del siglo XVII. Entre sus construcciones más
sobresalientes se encuentra su primitiva ermita dedicada
a Santa Inés del Monte Pulciano, virgen y mártir,
y cuyas ruinas pueden admirarse a escasos 50 metros del
sur del actual templo religioso. Tal ermita se estrenó
el 9 de enero de 1685, su estilo es colonial, y permaneció
expuesta al culto religioso hasta el 29 de julio de 1773,
que fue destruida por los terremotos de ese año.
Fue en esta ermita donde se inició el culto a Santa
Inés del Monte Pulciano, bella escultura de estilo
barroco, de estofe, que lamentamos no conocer el nombre
de su autor; en una de sus manos sostiene tres pequeñas
piedras que representan las virtudes teologales de fe, esperanza
y caridad; en la otra luce una palma, símbolo de
su martirio. Otra imagen de esa misma época es la
escultura de un Santo Cristo, también de autor anónimo
y, posiblemente del siglo XVIII; la imagen de un Nazareno
con la Cruz a cuestas, de regular tamaño y de autor
igualmente desconocido.
Del siglo XVII, datan las ruinas de otros templo llamado
del "Guarda" que se localiza dentro de la finca
"La Chacra" y pocos metros al sur de esta iglesia
se levantó una pequeña fuente, llamada del
"Guarda" con bordillo y gradas de piedra labrada,
y al centro sobre columna del mismo material ostentaba una
bella cruz tallada en piedra que, al ser ampliada la carretera
asfaltada, fue retirada y luego trasladada al patio principal
del monasterio de Capuchinas, no así la cruz original
que fue colocada frente al templo de la aldea de Santa Catalina
Bobadilla; lo que motivó hacer una réplica
de la misma para completar la fuente, que puede ser admirada
en Capuchinas. Además de esta fuente existen otras
dos pilas públicas que a la fecha aún prestan
servicio a la comunidad laboriosa de la aldea.
Después del terremoto de 1773, los vecinos de la
aldea se dedicaron celosamente a reconstruirla y dado lo
arruinado del templo original, optaron por construir otro
que se localiza a unos 50 metros al norte de la arruinada
ermita; más pequeña y de arquitectura sencilla,
siendo trasladada a ella, las imágenes de culto del
templo arruinado y con el tiempo enriquecido con las esculturas
de la Virgen de Dolores, San Juan y María Magdalena.
Este templo también sufrió serios daños
con los sismos del 6 de agosto de 1942 y 4 de febrero de
1976, mas su celosos vecinos, luego de organizar un comité,
procedieron en cada tragedia a su reconstrucción,
mejorándola cada vez, actualmente, como se observa,
está debidamente restaurada y puesta al servicio
religioso desde 1985.
Otras edificaciones de reciente construcción son
algunas casa particulares y la garita de la Policía
Nacional Departamental construida a la altura del "Guarda".
Por la proximidad con la cabecera departamental (La Antigua
Guatemala), sus productos agrícolas y artesanales
son llevados al mercado de La Antigua Guatemala o bien a
la capital. Los escolares asisten también a la misma
ciudad; esta bella aldea cuenta además de su excelente
carretera, con los servicios públicos de agua potable,
drenajes y alumbrado público y domiciliario y una
gasolinera.
La fiesta titular de la aldea es el 20 de abril, pero por
coincidir con la época de Cuaresma y Semana Santa,
se ha trasladado a mediados del mes de mayo, en esa oportunidad
sus entusiastas vecinos organizan actividades sociales,
religiosas y deportivas, a las que asisten numerosos vecinos
de las poblaciones cercanas y de La Antigua Guatemala.
Además de esta festividad patronal en honor de la
virgen y mártir Santa Inés del Monte Pulciano,
durante el año también se conmemora la Pasión
de Cristo, el segundo viernes del cuaresma con la solemne
velación de Jesús Nazareno y el segundo domingo
de Cuaresma con la tradicional procesión de tan venerada
imagen que es acompañada por la Santísima
Virgen de Dolores, San Juan y María Magdalena y,
a la que asisten numerosos fieles y hermandades. En la primera
semana de agosto sus vecinos celebran el Hábeas Christi
y del 15 al 25 de diciembre la Navidad, todas ellas organizadas
por sus respectivas asociaciones y hermandades religiosas.
Un dato que nos parece interesante conocer es que en 1880
la escultura de Jesús Nazareno estuvo celosamente
conservada en la casa de habitación de don Manuel
Gordiano, junto a otras imágenes de culto, en tanto
se procedía a la construcción de la nueva
y modesta fábrica a la que aludimos, mas al destruirse
la propiedad de la familia Gordiano pasó a la residencia
del señor Manuel García Alvarez, donde permaneció
hasta 1885, año en que fue puesta al servicio la
modesta iglesia que fue destruida, como se indicó
en 1942 y luego en 1976. La primera procesión de
esta imagen tuvo lugar en 1944, año en que se organizó
la hermandad; gracias al entusiasmo de don Laureano Pérez
y de un grupo de vecinos.
La aldea, además de la finca "La Chacra",
cuenta con la finca "Chiquinquirá" ambas
productoras de excelente café.
Cuenta asimismo con dos alcaldes auxiliares y 13 concejales
que duran en el ejercicio de sus cargos, un año;
y con la asistencia de elementos de la Policía Nacional
departamental.
Bien vale la pena visitar este bello lugar que siempre
se ha caracterizado por su hospitalidad; y que según
la tradición y lo que narran sus cronistas, durante
la época de dominación hispánica, llegó
a ser un sitio donde no escaseaban los duelos a espada por
los caballeros de entonces. |