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El cronista don Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán nos refiere que San Pedro Apóstol, conocido con el nombre de San Pedro Las Huertas, se fundó después de la inundación de la segunda Ciudad de Santiago en 1541, (ahora llamada San Miguel Escobar y entonces San Miguel Tzacualpa que significa: Pueblo Viejo).

Su fundador fue don Pedro Becerra, tesoro de la Real Caja, en época de dominación hispánica; limita al norte con la ciudad de La Antigua Guatemala; al sur con San Juan del Obispo, al oriente con San Gaspar Vivar y Santa Catalina Bobadilla y al poniente con San Migue Escobar. Se encuentra en las faldas del Volcán de Agua y a una distancia de dos kilómetros de La Antigua Guatemala, unidad a ella por carretera de terracería que se conserva en buenas condiciones durante todo el año; su altura sobre el nivel del mar es de 1,533 metros y su población estimada es de 1,622 habitantes. Goza de clima templado.

Durante varias décadas San Pedro Las Huertas ostentó la categoría de municipio de Sacatepéquez, contando entonces con las aldeas de San Juan del Obispo, Santa Catalina Bobadilla, San Gaspar Vivar y San Cristóbal El Alto; el primero de octubre de 1935, por Acuerdo Gubernativo, pasó a la categoría de aldea de La Antigua Guatemala (cabecera departamental de Sacatepéquez) al igual que las otras comunidades indicadas.

San Pedro Las Huertas cuenta con varias fincas importantes, siendo las más sobresalientes: Bella Vista, La Esperanza, Colombia y Orotapa, todas ellas de tierras fértiles donde se cultiva el mejor café de Sacatepéquez, hortalizas y gran variedad de árboles frutales y flores; también se cultiva maíz y fríjol de excelente calidad. Cuenta además con una fábrica de sacos agrícolas.

Aun y cuando la mayor parte de sus habitantes se dedican a la agricultura, cuenta también con muy buenos artesanos; todos ellos muy hospitalarios.

A la población de San Pedro Apóstol se le conoce comúnmente con el nombre de San Pedro Las Huertas, tomando en consideración que fue el licenciado don Francisco Marroquín, primer obispo de Guatemala, quien inició a sus pobladores en el cultivo de la gran variedad de verduras que nos son familiares y de excelente calidad y por ello llevadas a La Antigua Guatemala y a otras zonas del país; al introducirse en Guatemala hacia 1885 el cultivo del café, sus hortalizas se transforman en excelentes zonas cafetaleras. Entre sus habitantes, algunos son propietarios de pequeñas lecherías, cuyo producto expenden en el propio lugar y La Antigua Guatemala.

La aldea cuenta con los servicios de energía eléctrica, agua potable, comunicaciones, una auxiliatura municipal, de transporte extraurbano y un moderno edificio escolar mixto para atender alumnos del nivel primario.

Este pintoresco lugar durante el invierno se ha visto amenazado por las corrientes que descienden del Volcán de Agua, siendo el desastre más reciente el ocurrido en 1969 que dejó soterradas numerosas viviendas por la gran cantidad de arena y piedra volcánica, también sus vecinos sufrieron mucho con el terremoto del 4 de febrero de 1976.

Lo más sobresaliente de su población lo constituye la plaza central con sus hermosa fuente pública de abundante agua potable donde se abastecen sus vecinos y que cuenta con buen número de lavaderos; la hermosa cruz tallada en piedra que descansa sobre un sobrio y elegante pedestal de calicanto; su auxiliatura municipal, el moderno edificio escolar mixto su calle real que atraviesa la población de oriente a poniente y de manera particular su templo dedicado al apóstol San Pedro, construido en 1672 cuya fachada aún conserva los rasgos de su estilo barroco del siglo XVII, con espaldaña más elevada que su campanario ricamente ornamentado.

Este templo vino a sustituir al construido en 1541 que era más sencillo en su estilo.

En su interior conserva el mismo estilo, su forma es rectangular estando el cuerpo del templo cubierto por un modesto artesón y lámina de cine y separado del presbítero por un arco de medio punto y cubierto por una bóveda de calicanto.

Hasta 1925, el templo de San Pedro poseyó hermosos y artísticos retablos que fueron destruidos con los terremotos de 1917-1918, lo mismo que el propio templo quedando en pie únicamente el frontispicio y el presbítero, lo mismo que sus muros en parte. Entre su imaginería puede citarse; las esculturas barrocas de San Pedro y San Pablo, la de Jesús Nazareno con la cruz a cuestas; la Inmaculada Concepción y un óleo que representa a Cristo crucificado derramando su preciosa sangre para redimir a las almas del purgatorio, en él se aprecia también a unos ángeles y querubines recibiendo en sendo cálices su sangre redentora. Este lienzo de gran proporción, data de 1663 y por mucho tiempo estuvo colocado en el camposanto del lugar y posteriormente trasladado al templo; lo bendijo el Hlmo, fray Payo Enríquez de Rivera, obispo del reino de Guatemala. Entre su mobiliario religioso se conservan algunas piezas antiguas de valor histórico, así como piezas de orfebrería colonial, otras han sido trasladadas al Museo Colonial y de Santiago de La Antigua Guatemala, entre ellas, el sagrario embellecido con ornamentos de plata y oro.

Un dato interesante en la historio de esta población, lo constituye el hecho que el padre fray Francisco Ximénez, O. P., notable historiador y cronista, sirvió el curato de esta iglesia. Este religioso dominico vivió entre los años de 1666 y 1730, este dato confirma el año de 1672 que figura en el frontispicio del templo, como fecha en que fue construido.

La gran mayoría de sus vecinos profesan la religión católica y entre las festividades que conmemoran de carácter religioso sobresalen su fiesta titular el 29 de junio, día de San Pedro y San Pablo apóstoles, en la que ponen entusiasmo y devoción; la Semana Santa, el Corazón de Jesús, Hábeas Christi, Nuestra Señora del Rosario y la festividad del la Inmaculada Concepción, en cuyo recorrido procesional se representan loas y los tradicionales bailes folklóricos de "El Partideño", el de "Los Tres Dioses" o "Tojil" y otros más, no faltando el tradicional convite con sus bailes de fieros y encamisados, los gigantes, etc.

Finalmente, y como es tradicional, en las cuatro capillas que se alzan en los cuatro ángulos de la plaza central, y que se utilizan como descanso durante el recorrido procesional de la festividad del Corpus Christi, se representan pasajes de la vida pública de Jesús o del patrono del lugar.

También en la misma plaza se encuentran algunos árboles de esquisúchil de perfumadas flores blancas y que según la tradición corresponden a vástagos traídos del árbol sembrado por el beato Hermano Pedro de San José de Betancur al poniente del atrio de la ermita del Calvario en Antigua Guatemala, donde el apóstol de la caridad iniciara su vida religiosa. Tales florecillas son muy solicitadas por los peregrinos y quienes visitan el lugar por la fama curativa de las mismas. De tales vástagos surgieron los árboles de esquisúchil que se encuentran en la plaza mayor de San Juan del Obispo, algunas residencias del lugar, el convento de religiosas de Belén y de San Francisco de La Antigua Guatemala.

Recientemente, al oriente de la población de San Pedro Las Huertas, se ha trazado la lotificación denominada "San Pedro El Alto", que en no lejano día constituirá una zona residencial en ese paraje bello y pintoresco desde donde se admiran impresionantes atardeceres con la presencia de los colosos volcanes de Agua, Fuego y Acatenango.
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