Aún y cuando son escasos los datos históricos
relacionados con la aldea de Santa Ana, jurisdicción
de la otrora Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de
los Caballeros de Guatemala, actualmente La Antigua Guatemala,
se sabe que antes de llevarse a cabo la traslación
de la Ciudad de Santiago de Guatemala al valle de Panchoy,
el presbítero don Juan Godínez, que durante
la conquista del reino de Guatemala, había sido capellán
de los conquistadores que estaban bajo el mando de don Pedro
de Alvarado y Contreras en 1524; y que más tarde
fue deán de la S. I. Catedral, fue el fundador pocos
años más tarde de la aldea que puso bajo la
advocación de Santa Ana, haciendo construir un modesto
oratorio a su memoria, que en 1541 fue elevada a la categoría
de ermita y cuya construcción, estilo barroco, aún
podemos admirar. Como se observa, esta ermita de Santa Ana,
fue la primera que existió en el valle de Panchoy
y lo mismo que la aldea se localiza al sur oriente de La
Antigua Guatemala, distante un kilómetro de la ciudad
colonial. Sus laboriosos moradores, dentro de sus posibilidades
económicas han logrado reconstruir su bello templo
que, en distintas épocas, ha sufrido serios daños
a consecuencia de los terremotos que han afligido a los
moradores de esta región, siendo los correspondientes
a los años de 1717, 1751, 1773, 1917, 1942 y el del
4 de febrero de 1976, los que mayor daño han causado
a la hermosa ermita eclesial.
Santa Ana, está unida a La Antigua Guatemala por
una carretera de terracería que es transitable durante
todo el año, su altura sobre el nivel del mar se
estima en 1530 metros y su población en más
de 2,000 habitantes, pues cuenta con algunas colonias; su
clima es templado y agradable.
En su jurisdicción se localizan algunas fincas de
café de excelente calidad, minas de laja para construcción
y cuenta con un nacimiento de agua potable, cuyo precioso
líquido surte a la aldea y parte sur de la ciudad.
Sus moradores se dedican principalmente a la agricultura,
existiendo magníficos artesanos, todos ellos muy
hospitalarios.
Lo más sobresaliente del lugar lo constituye su
amplia plazuela con su hermosa fuente pública que
abastece de agua potable a sus vecinos; una hermosa cruz
colonial, tallada en piedra y su templo dedicado a Santa
Ana y que se localiza al oriente de la misma. En dicho templo
puede admirarse la magnífica escultura barroca de
Santa Ana, lo mismo que una escultura procesional de Jesús
Nazareno, ignorándose el nombre de los artistas que
las burilaron; del Nazareno se tiene noticia que el artista
se comprometió a entregarlo mediante le fuera dado
un canastillo de monedas de plata, mas fue tal el gozo que
experimentaron los vecinos al recibir la obra que, en vez
de uno le entregaron dos canastillos de monedas. Otra escultura
colonial que merece citarse es la de La Dolorosa.
La fiesta titular de la aldea la celebran el 26 de julio
de cada año con actos culturales, social, deportivos
y religiosos. Además merece especial mención
la solemne procesión de Jesús Nazareno que
tiene lugar el cuarto domingo de cuaresma y que, hasta 1937,
constituía la primera de esta época que salía,
ya que desde entonces comenzaron a salir la del Santo Cristo
del Perdón, el primer viernes de cuaresma, de la
parroquia de San José (Catedral); la de Jesús
Nazareno de Santa Catalina Bobadilla, el primer domingo
de cuaresma, la de Jesús Nazareno de la aldea de
Santa Inés del Monte Pulciano; y la de Jesús
Nazareno del municipio de Jocotenango, Sacatepéquez,
el tercer domingo de cuaresma; todas ellas recorren las
principales calles de la ciudad antigüeña. Una
característica del Nazareno de la aldea de Santa
Ana, lo constituye su cabellera que está tallada
en madera y que no es de cabello natural, lo que la hace
más bella. |