| al naturalista mejicano
del siglo XIX, José Mariano Mociño, quien
llevó los primeros especimenes a Europa. Esta
especie de ave posee pico corto, ancho y robusto, con
cerdas en la base. Tanto las patas del macho como las
de la hembra son muy débiles y amarillentas.
El arreglo de los dedos es único; el primero
y el segundo dedos son fijos e invertidos; el tercero
y cuarto están directos hacia delante. Este arreglo
único de los dedos se llama “heterodactilar”.
Los ojos del quetzal son ligeramente salientes, lo que
le proporciona un ángulo visual de 36 grados.
Su cabeza es angosta, afilada y aguda. El pecho y el
abdomen son de color rojo carmesí en los machos
mientras que en las hembras, lo es solamente el abdomen.
En la cabeza, el verde plumaje se dispone
de manera que forma un penacho sedoso de alrededor de
tres centímetros de ancho, el cual es característicos
de los machos. El color verde indiscente de las plumas
del quetzal se debe a una estructura especial: gránulos
microscópicos causan la refracción de
la luz y quiebran la luz blanca dentro del verde, el
azul y del dorado. Los matices cambian constantemente
como colores reflejados en una pompa de jabón.
La cola es muy larga. Para el macho, el promedio de
las plumas cobertoras es de 20 centímetros y
el de las plumas caudales de la cola, es de 1 metro
ó 1.05 mts. A pesar de que las plumas más
largas son verdes, el quetzal posee plumas negras en
el centro y debajo de la cola. Además posee plumas
muy blancas, en las alas.
La hembra presenta el plumaje menos
brillante que el macho. Posee plumaje superior verde
como su compañero, pero la cabeza es de un gris
oscuro y no tiene penacho. Las plumas de la cola superior
son de tamaño normal y también verdes.
Solo las plumas de la parte baja del abdomen y bajo
la cola son rojas. Las plumas principales del exterior
de la cola son de blanco puro, marcadas con barras negras.
El quetzal es un ave propia de América subtropical,
con notable predilección por los llamados bosques
nublados, bosques lluviosos, montañas de altura,
bosques vírgenes con altitudes promedio de 900
a 3,200 metros, en los que las principales especies
son: amate, aguacatillo, guarumos, robles, pino blanco,
bálsamo, ciprés, etc.
Durante la estación de cría,
que comprende aproximadamente de mayo a agosto, la pareja
se turna durante todo el día para la incubación
de los huevos, la cual dura 18 días. La hembra
siempre se echa de noche y deja el nido alrededor del
medio día siguiente. A partir de ese momento
el macho asume la tarea de cuidar el nido, hasta el
atardecer.
Cuando el Quetzal percibe algún
peligro, se muestra cauteloso, se queda casi inmóvil
y mueve la cabeza de lado a lado, en forma lenta. Su
vuelo es rápido y en línea recta, cuidando
al emprenderlo su larga cola. Su canto es monótono
y difícil de imitar. Su área de distribución
va de Chiapas hasta la región norte de Nicaragua.
En Guatemala, se encuentran actualmente en seis regiones
geográficas bien establecidas: Huehuetenangoa,
Quiché, Alta Verapaz, Zacapa, parte norte de
El Progreso e Izabal. Algunos de los accidentes geográficos
involucrados en esta distribución, son las sierras:
Cuchumatanes, Santa Cruz, Minas, Chamá y la vertiente
volcánica de San Pedro y Tolimán.
En 1979, la Universidad de San Carlos
de Guatemala estableció un refugio para el Quetzal
en Baja Verapaz, en terrenos donados por la Corporación
Municipal de Salamá, muy cerca de la carretera
a Cobán. Este lugar se conoce como Biotopo del
Quetzal. Un biotopo es una región con características
biológicas, ecológicas y paisajísticas
que garantizan la supervivencia de algún animal,
en este caso del Quetzal. Este biotopo es un hogar para
los quetzales y otras especies de la fauna y la flora
amenazadas de extinción. En él está
prohibida la caza y la depredación. |