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Este templo se abrió al culto en 1698,
aunque su construcción duró algunos años más.
Los terremotos de 1717 y 1751 lo dañaron levemente, pero
no así los terremotos de 1773 que destruyeron solo el templo.
La fachada del templo y su interior están decoradas con pinturas
de motivos vegetales y geométricos en colores: rojo, verde
amarillo, pardo y negro, aplicados sobre el estuco.
Este convento de dos niveles toma la mayor parte de la manzana en
donde se encuentra. Un corredor de arquería separa sus claustros.
En el segundo piso estuvieron las habitaciones de sacerdotes y novicios.
El resto del edificio posiblemente fue utilizado para biblioteca,
receptoría y aulas.
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