José
había estado chupando con sus amigos durante todo el día,
y ya entrada la noche estaba tan bolo que se quedó tirado en
una calle. En horas de la madrugada, ya medio bueno, se estaba tratando
de parar, cuando vio un perro negro muy lanudo que le paso la lengua
por la boca. Con mucho trabajo se logro parar, y se fue como pudo
se fue caminando por todas la calles; detrás de él iba
el perro, que hacia ruido con sus casquitos de cabra. En el tanque
de San Gaspar uno hombres quisieron robarle a José, pero el
gran perro lo defendió y lo siguió hasta dejarlo en
la puerta de su casa. Después de ese día el perro lo
siguió durante nueve noches seguidas. Porque cuando el Cadejo,
le lame la boca a uno le sigue por nueve días. Y también
uno nunca más deja de tomar, por eso José se murió
por bolo.