Hace
tiempo, cuando don Héctor estaba en la estudiantina de la iglesia,
salía con sus amigos a dar serenatas por todas las calles.
Y una de estas veces le paso algo inexplicable.
Ya venían de regreso de una serenata, y durante el camino
de regreso, todos los muchachos se iban quedando en calles distintas,
para ir a sus casas. Ya solo quedan don Héctor y don Felipe,
al pasar por el parque, se les pegó un perro negro de gran
tamaño y con los ojos rojos; empezaron a caminar más
rápido, pero el perro no de perdía. Ya los dos se
empezaron a sentir cansados de caminar, al llegar a la casa de don
Felipe, se entraron los dos y cerraron rápido la puerta,
entonces aquel perro empezó a empujar la puerta con los cascos
de sus patas, la mama de aquel joven salió con un crucifijo
y le hizo la señal de la cruz, después de esto, el
perro desapareció. Don Héctor decía que el
Cadejo se los quiso llevar.

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