Este
es un hombrecito muy pequeñito, que anda vestido de negro con
un gran cinturón y una hebilla muy brillante. Tiene un gran
sombrero negro y unas botas con tacones que hacen ruiditos cuando
camina. Los viejos dicen que es tan pequeño como un dedo de
la mano.
Tzipitío, Tzipe, Tzitzimite, Duende, El Sombreron, son algunos
de los nombre por los cuales se le conoce a este ser a quien le
gusta subirse a los caballos para hacerles nudos en la cola y en
las crines. Esto nudos son tan pequeñitos que es casi imposible
deshacerlos, además que los caballos se vuelve tan ariscos
que no dejan que alguien se les acerque. Y dicen que es mejor cortarle
las crines a los caballos.
Pero no le gustan solo los caballos, a el Sombreron le gusta perseguir
y molestar a las mujeres de pelo largo y ojos grandes. Cuando le
gusta una mujer no se separa de ella. Se les aparece en las noches
cuando duermen y les enreda el cabello, después les baila
y les canta con su guitarra de plata. Se les aparece en las horas
de la comida y les hecha tierra en el plato y no las deja comer.
Entonces la mujer se va adelgazando y enfermando, porque nunca la
deja comer ni la deja dormir. Pero generalmente no logra sus conquista
amorosas, porque la familia de la muchacha en cuanto sabe que anda
buscando a la joven, tiene que recurrir a prácticas mágicas
que hacen que se valla.
El hacer del Sombreron es el de divertirse con los sustos que causa,
y con la persecución que hace a toda bella mujer que encuentra.

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