Una
mujer que tenía su venta en el mercado, vivía con su
hijo Juanito en un rancho bien lejos del pueblo. Como ella se iba
a vender al mercado, Juanito se quedaba solito. Cierto día
Juanito le contó a su mamá que Manuelito los visitaba
todos los días, y ella no le creyó. Al día siguiente
cuando ella regresó encontró a Juanito con una guitarrita
como las que venden cuando hay Corpus. La madre le preguntó
que quien se le había dado, y él respondió que
Manuelito se la había obsequiado.
Ese mismo día una amiga del mercado le recomendó a su
hijo Josecito. Los dos niños pasaron todo el día juntos,
y al regresar la mamá, encontró a Juanito lleno de golpes
y moretones; ella le preguntó que había pasado, y Juanito
le contó que Manuelito le había pegado por estar con
Josecito.
La mujer contó esto a sus amigas del mercado, y ellas le
dijeron que Manuelito era el Sombreron que quería ganarse
a Juanito, la mujer se fue corriendo a su casa y cuando llegó
encontró a su hijo muerto con una pequeña guitarra
en sus manos.

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